The Magic Miniatures Fair
La feria de las miniaturas mágicas
¡Versión en español más abajo!
There’s a magical country called Bolivia, full of wonderful people. I’ve had the privilege of traveling there several times, invited by a great Master of endoscopy — my friend Guido Villagómez, a true pioneer and visionary.
In Bolivia, I’ve seen many incredible things, but there’s one I often recall with great joy.
It’s the Alasita Fair, which I attended together with Manolo Pérez-Miranda (an endoscopist from Valladolid, Spain — a world-class expert in endoscopy) and Gonzalo Flores, a Bolivian surgeon.
Gonzalo trained as both a surgeon and endoscopist, and decided to dedicate his life to caring for people without resources at a small Catholic health center in El Alto — the Jesús Obrero Health Center. El Alto is a huge and chaotic city located 4,000 meters above sea level, with more than a million inhabitants.
Whenever Manolo and I go to Bolivia, we visit Gonzalo.
In February 2018, after our talks in La Paz, Gonzalo suggested we visit the Alasita Fair.
This fair takes place only in January and February, in La Paz and Puno (Peru). It’s rooted in the pre-Hispanic Aymara culture of the Andean highlands and has been recognized by UNESCO as Intangible Cultural Heritage of Humanity.
The fair has its own deity: Ekeko, the Aymara god of abundance.
At Alasita, the Aymara sell magical miniatures that bring good luck in obtaining what they represent.
I watched in awe: cars, trucks, boats, houses, businesses. Bundles of fake money, food, animals, appliances — all symbols of the hopes and dreams of Bolivian people.
What fascinated me even more were the magical legal documents — fake marriage certificates, diplomas in medicine, law, translation…
Couples can go to Alasita to get a fake marriage certificate that will bring them luck in their relationship.
But once you get your miniature, it’s not yet magical.
To make it lucky, you need to perform the Ch’alla, an Andean ritual that involves sprinkling alcohol or wine, rose petals, burning incense, colorful decorations, and prayers that mix pre-Hispanic Aymara and Catholic traditions in a mesmerizing act of syncretism.
The Ch’alla takes place at noon, using the miniatures you’ve acquired.
I can assure you that this blend of delicate handcrafted miniatures, rituals, and people seeking to bring their wishes to life was one of the most fascinating experiences I’ve ever had in Latin America.
Houses of all shapes and colors at Alasita, captured in a photo I took that day. The house in the lower right corner of the photograph is a pharmacy! (Farmacia)
Now that one of my most beloved Bolivian friends has faced a health problem that he’s beginning to overcome, I can’t help but remember not only the Alasita Fair but also many years of discovering a captivating country full of wonderful people.
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La feria de las miniaturas mágicas
Hay un país mágico que se llama Bolivia, con gente maravillosa. He tenido el privilegio de viajar varias veces allí invitado por un gran Maestro de la endoscopia, mi amigo Guido Villagómez, pionero y visionario.
En Bolivia he visto cosas increíbles, pero hay una que recuerdo con mucha frecuencia y me llena de alegría.
La Feria de Alasita, a la que fui con Manolo Pérez-Miranda (endoscopista de Valladolid, España, As mundial de la endoscopia) y Gonzalo Flores, un cirujano boliviano.
Gonzalo se formó como cirujano y endoscopista, y decidió dedicar su vida a tratar a gente sin recursos en un pequeño centro sanitario de la Iglesia católica en El Alto, el Centro de Salud Jesús Obrero. El Alto es una enorme y caótica ciudad situada a 4.000 metros de altura, con más de un millón de habitantes.
Siempre que voy con Manolo a Bolivia, visitamos a Gonzalo.
En febrero de 2018, en La Paz, tras nuestras charlas, Gonzalo nos propuso visitar la Feria de Alasita.
Esta feria solo se realiza en enero y febrero, en La Paz y en Puno (Perú). Tiene relación con el pueblo prehispánico de los aimaras, del altiplano andino. Es patrimonio inmaterial de la humanidad según la Unesco.
La feria tiene un dios: Ekeko, deidad aimara de la abundancia.
En Alasita, los aimaras venden miniaturas mágicas.
Te dan buena suerte para conseguir lo que representan.
Observé, maravillado, coches, camiones, barquitos, casas y negocios. Fajos de billetes falsos, comida, animales, electrodomésticos.
Los deseos y anhelos de los bolivianos.
Aún más me fascinaron los documentos legales mágicos: certificados matrimoniales, títulos de médico, de abogado, de traductor.
Así, pueden ir unos novios a Alasita para conseguir un certificado matrimonial falso que les dé suerte en su matrimonio.
Cuando consigues tu miniatura, aún no es mágica.
Para que te dé suerte, necesitas el Ch’alla, un rito andino que consiste en rociar con alcohol o vino, pétalos de rosas, un incensario (sahumerio) para producir humo, adornos de colores y oraciones que mezclan tradiciones aimaras prehispánicas y católicas en un sincretismo alucinante.
El Ch’alla se celebra a mediodía, con las miniaturas que has conseguido.
Os puedo asegurar que esa mezcla de preciosas miniaturas artesanales, los ritos, y la gente buscando aquello que deseaban fue una de las experiencias más curiosas que he vivido en Latinoamérica.
Casas de todos los tipos y colores en Alasita, en una foto que hice en ese momento. ¡La casa de abajo a la derecha es una farmacia!
Ahora que uno de mis más queridos amigos bolivianos ha tenido un problema de salud que está empezando a superar, me viene a la memoria no solo la feria de Alasita, sino también varios años de conocer a un país fascinante, lleno de gente maravillosa.
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Preciso post
Que buenos recuerdos me trajo su Post! Un gran relato, mezcla de añoranza y fascinación.